Plenitud.

Los chicos ojeaban sonrientes los gorros de invierno en el mercadillo. Era un puesto bastante grande, y al fondo había una galería creada en el interior de un camión, que estaba aparcado justo detrás. Tenía una alfombra antigua que permitía desfilar por su interior entre llamativos vestidos, chaquetas brillantes y todo tipo de vestuario de lo más peculiar. Al fondo, había un espejo vertical y un probador. La gente paseaba expectante; examinaba algunas prendas y hacía preguntas curiosas al señor Van Minsen, dueño de la tienda ambulante, deseosos de escuchar su respuesta. Él respondía encantado, explicando la proveniencia de los artículos de segunda mano, y dando a las personas nuevas ideas para su reutilización. Los chicos se probaron algunas de las prendas entre risas, emoción y los flashes de su cámara de fotos. Disfrutaron de corazón, justo hasta el momento del cierre, de aquella selección de costura artística; proveniente de dueños prometedores pero desconocidos.
“En ciertas ocasiones, es posible descubrir más sobre uno mismo en situaciones cotidianas. Es imprescindible emocionarse, disfrutar y reír con las cosas que nos apasionan; más curioso aun si el misterio no nos dice de donde provienen. Aun a día de hoy, no dejo de imaginar la plenitud de la que puede gozar cada persona, igual que lo hace cada día el señor Van Minsen.”
Diciembre de 2011 © “+ Inspiración Europea_ Ámsterdam (II)” es un artículo redactado para Kromatick. Fotografía: Won Photography.










